La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 8

Capítulo 8 –  Una aventura de altura

Paso un tiempo después del incidente, ella estuvo molesta con John y no le había hablado en semanas, al parecer no le hizo gracia que la quisieran encerrar en una tumba, aunque de sorprendida no tenía nada. Él se la paso pensando en que nueva idea haría para que ella pudiera sorprenderse al fin, ya era invierno y la ciudad se comenzaba a llenar de nieve de manera extraña, ya que era muy raro que nevara en ese lugar, y se dio cuenta que en la  montaña podría ser un buen lugar para llevar a la mujer que no se sorprende y ver si al fin funciona uno de sus planes.

Mientras tanto, ella había estado cuidando de su abuelo, que se había puesto algo enfermo con el clima frio, y ella que debía seguir tomando sus medicinas si quería seguir sana  y fuerte para su abuelo, salía solo a comprar comida y no había visto a John hacia días, a veces lo veía espiándola en alguna esquina, pero ya había pasado mucho tiempo sin que intentará algo, se imaginaba que pronto tendría una nueva idea.

Esa tarde de invierno, alguien toco a su puerta, era John tenía una maleta consigo, y unos pares de esquís, se veía decidido esta vez a su proposición, y antes que dijera algo ella le dijo:

-No puedes decir que no, vamos a la montaña a esquiar y aventurarnos, tengo todo listo, latas de frutas enlatadas para ti y carne para mí, llevo lo suficiente para hacer fuego y sobrevivir hasta una semana, o lo que la naturaleza quiera.

Ella callo un instante, y luego repuso: Esta bien, solo porque me parece divertido esquiar, no es la primera vez que lo hago, y el clima es el bueno para hacerlo, solo déjame ir por mis cosas, espera.

Su abuelo ya estaba mejor, y le dijo que saldría durante un tiempo, se llevó sus medicinas consigo escondidas, y empaco algunas cosas rápido, su perro quería ir, pero no podría llevarlo tan alto, lo dejo para cuidar a su abuelo.

Camino a la montaña John jugaba con la nieve, de vez en cuando lanzándola hacia aves que veía aun por los árboles o peleando con ella, fueron por un lado de la montaña que era fácil subir, pero en invierno las cosas podrían ser peligrosas por las avalanchas.

Una vez lo suficiente arriba, decidieron que era tiempo de probar si podrían esquiar, estaba despejado y la nieve les permitía bajar sin ningún problema, ella estaba acostumbrada a las altas velocidades y se movía con destreza, mientras que John parecía más asustado, ya que cada árbol que pasaba cerca era un peligro inminente para él.

-Pensé que la sorprendida debía ser yo, dijo ella.

-Claro que no es así, solo estoy calentando, esto es cosa de niños, dijo molesto.

Ya era tarde, y decidieron acampar dentro de una cueva en la montaña, John preparaba el fuego y tendía su bolsa de dormir y sacaba la comida, había empezado una tormenta de nieve fuerte afuera, por lo que había sido muy oportuno haber encontrado refugio ahí dentro, el frio era intenso pero gracias a la fogata pudieron soportar. Eran cerca de las 7 de la noche, cuando comenzaron a comer lo que había llevado de comer, en eso le dijo ella:

-¿Dónde tienes el agua que trajiste para que bebiéramos?

-¿Agua? – dijo confundido- el agua, amm, claro, debe estar aquí…

-La has olvidado verdad, tenías que ser despistado John.

Continuará…

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Publicado por

einarenrique

Cofundador de @IcEBlueTab, Emprendedor, Programador, ISC, Geek, Trekkie. También conocido como #EinarGeek Profundamente enamorado y esposo de @Iris_Thomas