La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 11

Capítulo 11 –  El habitante

Al ver con la poca luz que quedaba vieron una forma humanoide moverse acercándose al agua, mientras rápidamente ataban la soga a una gran estalagmita en el piso, para tirársela al doctor, este la agarro y vieron más de cerca a ese ente, era alguien dentro de un gran traje de buzo de los años 50, no podían ver quien estaba adentro pero tenía en la mano un lanza arpones, la luz era menor.

-El efecto de las rocas Stanton, como yo les nombre, solo dura mientras son agitadas unas contra otras, luego que se vuelven a chocar se van apagando gradualmente, es un proceso muy complicado que no podrían entender, pero es muy sorprendente.

-Aguante Doctor, ya está cerca, dijo John.

-Apúrense que algo se acerca más, grito ella.

Al llegar a la orilla el Doctor tomo de las manos a ambos y cayeron al piso mientras una estalactita caía sobre el barco hundiéndolo, había sido un arpón que lo había causado.

-Ese tipo es muy malhumorado, me mantenía a oscuras siempre para no despertarlo a él ni a los peces, parece que lleva mucho viviendo aquí, nunca lo he visto pero sé que come peces de este lugar, durante momentos lo he visto buceando en el fondo atrapando muchos peces para volver por más cuando se acaben.

-Pero dijo que lleva una semana aquí, ¿cómo sabe tanto?, pregunto ella.

-Una semana atrapado hija mía, llevo años estudiando este lugar, antes tenía ayudantes pero todos se han ido al no tener más apoyo de alguno institución, como verán estoy falto de dinero.

-Entonces ese piso de metal que vimos arriba ¿fue puesto por su equipo?

-Así es John, cuando aún tenía equipo, vayámonos antes que llegue y nos quiera rostizar a nosotros también.

-Pero ¿a dónde ir Doctor?-dijo ella- nosotros bajamos buscando una salida, ayer nos quedamos atrapados en la cueva al haber una avalancha, no podremos salir por ahí.

-No se preocupen muchachos, tengo la solución, mi lapicero lanzallamas derretirá todo el hielo y mover cualquier cosa con algo que tengo escondido más adelante.

Siguieron el camino de vuelta, el Doctor Stanton tenía un escondite secreto en los conductos, era un trineo que podría llevarlos de nuevo a la superficie. El Doctor tenía una apariencia desaliñada, no se habría afeitado en meses, y su cabello estaba todo revuelto, llevaba una bata blanca y muchos lapiceros. Arranco el trineo y escucharon un último sonido de aquella cueva en el centro de la montaña, un rugido de aquel habitante enojado, como si reclamara su lugar, subieron rápidamente, y al llegar de nuevo al derrumbe rápidamente lo deshizo como había dicho.

-Listo muchachos, ahora podrán salir de nuevo.

-¿Usted no viene Doctor?, dijo ella.

-No mis amigos, tengo aún mucho trabajo que hacer, deje todos mis apuntes allá abajo y debo recuperarlos antes de ir por mas ayudantes, espero que encuentre voluntarios, es el trabajo de mi vida.

-Está bien Doctor, esperamos que le vaya bien con su amigo el enojado.

-Hasta luego, Doc.

Salieron de la cueva que se volvió a cerrar cuando salieron y regresaron a la ciudad.

 

Continuará…

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