La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 12 Final

Capítulo 12 – Noche buena y Navidad

-No me había fijado de la fecha, ¡mañana es noche buena amiga!

-Es oportuno volver, debo estar con mi abuelo antes que se preocupe demasiado.

Se separaron y cada quien regreso a su casa. Prometieron no decir nada de lo que habían visto, además de que no lo creerían y así no arruinarían el trabajo del Doctor Stanton. En su casa John preparo su casa para recibir a sus padres al día siguiente, como cada año llegarían a verlo, y él les cocinaría algo, era ya una costumbre de cada año, tenía mucho que hacer ya que no había preparado aun nada al estar de campamento en la montaña. Por otro lado ella volvió con su abuelo, y fue a comprar todo lo que necesitaría para las comidas que harían para esa noche buena, aunque estaban solos, comerían juntos.

Esa noche buena, John ceno con sus papás, así mismo ella lo hizo con su abuelo, al terminar cada uno su cena, estaban algo nostálgicos pues a pesar de estar con su familia, algo le hacía falta, era casi la media noche, cuando el salió a caminar, viendo como las demás familias estaban juntos, quemaban cohetes y rompían piñatas, otros jugaban a tirarse nieve, todos alegres, los niños esperando a Santa Claus, y algunos papás se habían disfrazado para sorprenderlos, así llego caminando hasta el parque donde por primera vez hablo con ella. Estaba cerca del árbol donde siempre la veía, cuando vio a alguien caminando en el parque, ahí estaba, sola, al parecer también se sentía como él y habría caminado hasta llegar ahí.

-Buenas noches amiga, que gusto verte por aquí.

-Hola John, me sentía algo sola y quise caminar, me imagine encontrarte aquí.

-No hay nada que no sepas verdad, parece que todo lo sabes.

-Claro que no, pero tengo buen razonamiento, además aquí me siento libre, cerca de los árboles.

-Por eso me gustas tanto, ere diferente a las demás personas que he conocido, tu sí que eres única, atea, vegetariana, ¿no habrás nacido en un año bisiesto?

-Eso no tiene nada que ver, solamente soy original, no me gusta copiar a nadie, me gusta sentir el viento, la naturaleza, convivir con los seres de este planeta sin lastimarlos.

-Deberías ser Miss Universo, ya tienes el discurso, yo te consigo el vestido.

-Claro que no, eso es para tontas que le gusta pintarse y exhibirse como ganado ante todo el mundo, yo no tengo que concursar, prefiero usar ese dinero en  algo de provecho.

-Cuando cambies de opinión, tienes mi voto, pero cambiando de tema, siento el haberte metido en problemas las últimas veces, solo he querido saber tu nombre y aunque he fallado no he perdido esperanzas, la verdad me gustas mucho.

Hubo un silencio por unos segundos, ninguno de los dos se atrevió a decir nada, solo se miraron a los ojos, como abstraídos de si, cuando pasaron un par de niños corriendo que tropezaron con ella y al resbalar John la tomo entre sus brazos, por un  momento que pareció eterno, sus labios estaban más cerca de los que nunca habían estado, había una química entre los dos que estaba a punto de hacer reacción, cuando escucharon a la gente gritando y felicitándose, era Navidad, se separaron y como si nada hubiese pasado dejaron de verse.

-Tengo algo para ti, dijo John apenado.

Saco de su bolsillo una cajita pequeña, que ciertamente extraño ver a ella, cosa que no pasa seguido. Y se la dio en sus manos.

-¿Pero porque me das esto? Pregunto ella.

-Por este tiempo que hemos sido amigos, me pareció correcto darte algo, sé que no crees en nada de dios pero, lo que importa es la intención. ¡Feliz Navidad!

-Gracias, dijo mientras abría lentamente la caja.

Vio una cadena con un dije dorado en forma de libro.

-Son muy bonitos, al parecer te has fijado que me gustan mucho los libros, ya que cuando me hablaste por primera vez, estaba leyendo uno.

-Claro, respondió John, siempre sabes todo, pero aun no has visto que hay dentro.

Entonces al abrirlo vio una inscripción que hizo por primera vez a ella sorprenderse, y luego volteo a ver a John, y volvió a ver la inscripción, como si no creyera lo que estaba viendo, y pregunto: ¿Es cierto lo que dice?

-Lo es, desde hace tiempo, ¿es acaso una expresión de sorpresa eso que veo? Pensé que los regalos no te sorprendían.

-Pero no esperaba lo que aquí vi, la verdad es que yo…

Ella estaba roja, por primera vez la vio apenada, era como si fuera otra mujer, era como si al fin esa dura barrera se hubiese roto, al fin estaba del otro lado.

-Yo… me llamo Margarita Thomas, y tú me has sorprendido.

Bajo la cabeza de pena y al alzarla, John no pudo resistir más y le robo un beso, que al sentirlo ella lo correspondió, lentamente acariciaba su cabello castaño, y la abrazaba fuertemente, como si al fin dos almas gemelas se encontraran en una fusión que no se veía en mucho tiempo, encima de ellos los fuegos pirotécnicos iluminaban el cielo, era un espectáculo, y ellos al fin amándose.

En su mano Margarita sostenía aquella cadena y dentro del libro decía:

 

“Te Amo, y aun si nunca se tu nombre, yo siempre Te Amaré. John”

 

 

FIN

 

 

 

Aún quedan más historias de John y Margarita, la mujer que no se sorprendía, en el libro “Las Aventuras De La Mujer Que No Tenía Miedo”. Próximamente.

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7 de Noviembre, 9 años de amor

Este blog es donde pongo ideas y pensamientos personales, a veces opiniones de tecnología o historias como “La Mujer Qué No Se Sorprendía” que ya sólo queda un capítulo que estoy reservando para publicar. Hoy toca algo personal, en una fecha muy especial, que cambio el rumbo de mi vida justo antes de saber que era un geek, el estar enamorado y ser correspondido.

Hoy es un día tan especial que hasta tembló durante la mañana para anunciar la fecha al mundo (bueno, no, pero casi).

Cada vez que recuerdo hacía atrás de esta maravillosa aventura no me arrepiento de haberla elegido y haber vivido tantas cosas, desde ser un enamorado hasta ser su novio, queriendo un día hacerla mi esposa.

Paso de ser un número de “suerte”, una fecha especial, a un grato recuerdo y recordatorio de que si quieres algo debes luchar por ello sin importar lo muy difícil que sea, sin importar que lejos este la meta de ti, siempre hay posibilidad de lograrlo.

7 de noviembre para mi significa nunca rendirme, un beso y un te amo. El comienzo de una mejor época en la historia del amor de mi vida.

Sólo puedo decir de nuevo: Te Amo Mucho Iris

La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 11

Capítulo 11 –  El habitante

Al ver con la poca luz que quedaba vieron una forma humanoide moverse acercándose al agua, mientras rápidamente ataban la soga a una gran estalagmita en el piso, para tirársela al doctor, este la agarro y vieron más de cerca a ese ente, era alguien dentro de un gran traje de buzo de los años 50, no podían ver quien estaba adentro pero tenía en la mano un lanza arpones, la luz era menor.

-El efecto de las rocas Stanton, como yo les nombre, solo dura mientras son agitadas unas contra otras, luego que se vuelven a chocar se van apagando gradualmente, es un proceso muy complicado que no podrían entender, pero es muy sorprendente.

-Aguante Doctor, ya está cerca, dijo John.

-Apúrense que algo se acerca más, grito ella.

Al llegar a la orilla el Doctor tomo de las manos a ambos y cayeron al piso mientras una estalactita caía sobre el barco hundiéndolo, había sido un arpón que lo había causado.

-Ese tipo es muy malhumorado, me mantenía a oscuras siempre para no despertarlo a él ni a los peces, parece que lleva mucho viviendo aquí, nunca lo he visto pero sé que come peces de este lugar, durante momentos lo he visto buceando en el fondo atrapando muchos peces para volver por más cuando se acaben.

-Pero dijo que lleva una semana aquí, ¿cómo sabe tanto?, pregunto ella.

-Una semana atrapado hija mía, llevo años estudiando este lugar, antes tenía ayudantes pero todos se han ido al no tener más apoyo de alguno institución, como verán estoy falto de dinero.

-Entonces ese piso de metal que vimos arriba ¿fue puesto por su equipo?

-Así es John, cuando aún tenía equipo, vayámonos antes que llegue y nos quiera rostizar a nosotros también.

-Pero ¿a dónde ir Doctor?-dijo ella- nosotros bajamos buscando una salida, ayer nos quedamos atrapados en la cueva al haber una avalancha, no podremos salir por ahí.

-No se preocupen muchachos, tengo la solución, mi lapicero lanzallamas derretirá todo el hielo y mover cualquier cosa con algo que tengo escondido más adelante.

Siguieron el camino de vuelta, el Doctor Stanton tenía un escondite secreto en los conductos, era un trineo que podría llevarlos de nuevo a la superficie. El Doctor tenía una apariencia desaliñada, no se habría afeitado en meses, y su cabello estaba todo revuelto, llevaba una bata blanca y muchos lapiceros. Arranco el trineo y escucharon un último sonido de aquella cueva en el centro de la montaña, un rugido de aquel habitante enojado, como si reclamara su lugar, subieron rápidamente, y al llegar de nuevo al derrumbe rápidamente lo deshizo como había dicho.

-Listo muchachos, ahora podrán salir de nuevo.

-¿Usted no viene Doctor?, dijo ella.

-No mis amigos, tengo aún mucho trabajo que hacer, deje todos mis apuntes allá abajo y debo recuperarlos antes de ir por mas ayudantes, espero que encuentre voluntarios, es el trabajo de mi vida.

-Está bien Doctor, esperamos que le vaya bien con su amigo el enojado.

-Hasta luego, Doc.

Salieron de la cueva que se volvió a cerrar cuando salieron y regresaron a la ciudad.

 

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 10

Capítulo 10 –  La cueva secreta

Se habían adentrado a la cueva que les llevo ese extraño cristal que ahora les iluminaba el camino, habían estalactitas gigantes, pero ni un solo animal, ni una cucaracha o rata, solo ellos estaban ahí.

-Parece que no tiene fin, debemos volver amiga.

-No se miedoso John, pensé querías sorprenderme.

-Sí, pero no morir en el intento, vamos esto tiene algo de tenebroso, además siento que hay más calor aquí dentro, como si estuviéramos cerca de un… horno.

El piso ya era más duro, como si se tratase de algún metal que estuvieran pisando, habría bajado ya lo suficiente como para estar al nivel de la falda de la montaña pero no veían ninguna salida, el camino los llevo a un lugar más grande, y vieron que el piso ya no era sólido, habían encontrado agua.

-Es un manantial, dijo emocionado John.

-Al parecer sí, pero no es normal, el agua está caliente, estas son aguas termales, debemos estar cerca de un volcán.

-¿Pero cómo es posible? Esta montaña jamás ha hecho ningún problema, debe llevar más de 100 años dormida.

-Estas aguas no dicen lo mismo, quizá está despertando de nuevo, veamos si nos lleva a alguna salida este lugar, tenemos que pasar por la orilla, no sabemos cuan profundo es este lago, mientras llenemos nuestras reservas de agua.

-Claro, como me gustaría tener un barco para cruzar y navegar el manantial, imagínate los famosos que seremos al haber descubierto un manantial nosotros solos.

-Recuerda que esta roca brillante marcaba el camino, quizá alguien ya se nos adelantó, ahora solo me interesa salir de aquí.

Caminaron alrededor de las aguas, con cuidado ya que era muy resbaloso, cuando estaban a mitad del camino, ella resbalo se logró sostener pero soltó la piedra brillante, que cayó al agua, cuando vieron que algo se movía en el agua, muchas cosas, y al tocar el fondo un espectáculo asombroso sucedió, muchas más piedras se iluminaron en el fondo, y toda la cueva quedo llena de luz, habían muchos peces de formas y tamaños increíbles, algunos se escondieron de la luz, en medio vieron a alguien en un bote, era un señor barbudo, parecía dormir, se movió al percibir tanta luz, y dijo:

-Hey al fin vienen a rescatarme, soy el Doctor Stanton, llevo aquí atrapado cerca de una semana, comiendo solamente carne seca y agua de este manantial, me mantuve a oscuras porque los peces intentaron atacarme mientras tenía la luz encendida, intentaba estudiar a los peces y se comieron  mis remos,  solo quede esperando a que alguien viera mi señal de la piedra brillante encontrada en esta misma cueva, si tan solo tuvieran una soga y me la arrojaran para volver a la orilla.

-Al parecer se ha metido en un gran problema Doctor, pero lo ayudaremos, tenemos una soga lo suficiente larga para tirársela y arrastrarlo de vuelta.

-Eso haremos, dijo ella, y perdón por no presentarnos somos John y… su amiga.

John que por un momento pensó que escucharía su nombre, pateo una roca que hizo que la luz fuera apagándose. Entonces se escuchó un ruido de algo grande moviéndose del otro lado de la cueva.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 9

Capítulo 9 –  Atrapados en la montaña

Estaban John  y la mujer que no se sorprendía en una cueva, sin agua, pero con mucha comida que él había llevado, eran problemas, ya que una tormenta de nieve no los dejaría salir y siendo de noche sería imposible encontrar algo de agua, era hora de la medicina de ella pero él no podía saber eso.

-Tengo una botella de agua -menciono ella- pero no nos durará mucho, la traje por si acaso.

-Es algo al menos, no sé cómo pude olvidar algo tan importante. (Pero que había planeado pensó el).

Llego la hora de dormir y era difícil pensar en que no tendrían suficiente agua, ella pudo tomar sus pastillas, pero necesitaría más en la mañana.

-¿Estas despierto?

-Sí, no he podido dormir, me recuerda cuando era un niño y acampaba en la escuela, nunca podía dormirme.

-A mí me pasaba igual, pero yo estaba saltando toda la noche, las maestras tenían que calmarme porque no dejaba dormir a nadie.

-Me da mucho gusto poder salir contigo de nuevo, ya extrañaba el platicar contigo e intentar descubrir tu nombre, ¿será posible que algún día me lo quieras decir?

-No lo sé, dicen que el que persevera alcanza…

En eso se escuchó un ruido ensordecedor, eran como piedras rompiéndose y deslizándose, lo peor pasó por la mente de ambos.

-¡¡Una avalancha!! Grito John, antes de quedar cubiertos de nieve.

-Es obvio, con ese ruido ensordecedor debió serlo, respondió ella.

Pasaron unos minutos de silencio, cuando se movieron de nuevo, estaban cubiertos parcialmente, sus cosas estaban bajo capas de nieve y la salida de la cueva estaba completamente obstruida con piedras y nieve.

-Esto se pone peor, dijo John, no tenemos agua y ahora estamos atrapados en esta maldita cueva.

-Debe haber alguna salida, si nos adentramos más profundo en la cueva, puede que tenga otra abertura que nos lleve a la superficie.

-Es peligroso, solo tengo esta lámpara de mano para seguir, pero con algo de leña podremos hacer una antorcha.

Enseguida enrollo una camisa en una leña y la prendió con alcohol, caminaron lentamente por la cueva, estaba desierta, ni un solo animal se veía por esos lugares, las paredes parecían algo brillantes ante la luz como si tuviesen cristales incrustados. Era algo bello de ver, sino fuera porque estaban atrapados y querían salir.

Al final vieron una pequeña luz, debían ser ya las 5am, pero lo que encontraron no fue una salida, sino un pequeño cristal brillante, de color amarillo, era extraño porque era el único en ese lugar, y marcaba la entrada a una cueva más profunda.

-¿Qué hacemos ahora amiga?

-Seguir, no hay otra opción, tenemos que sobrevivir.

-Pero que tal que nos quedemos atrapados más adentro y ya no podamos seguir.

-Tenemos que arriesgarnos, además es tu idea, sabes que de alguna manera saldremos. No voy a detenerme ahora.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 8

Capítulo 8 –  Una aventura de altura

Paso un tiempo después del incidente, ella estuvo molesta con John y no le había hablado en semanas, al parecer no le hizo gracia que la quisieran encerrar en una tumba, aunque de sorprendida no tenía nada. Él se la paso pensando en que nueva idea haría para que ella pudiera sorprenderse al fin, ya era invierno y la ciudad se comenzaba a llenar de nieve de manera extraña, ya que era muy raro que nevara en ese lugar, y se dio cuenta que en la  montaña podría ser un buen lugar para llevar a la mujer que no se sorprende y ver si al fin funciona uno de sus planes.

Mientras tanto, ella había estado cuidando de su abuelo, que se había puesto algo enfermo con el clima frio, y ella que debía seguir tomando sus medicinas si quería seguir sana  y fuerte para su abuelo, salía solo a comprar comida y no había visto a John hacia días, a veces lo veía espiándola en alguna esquina, pero ya había pasado mucho tiempo sin que intentará algo, se imaginaba que pronto tendría una nueva idea.

Esa tarde de invierno, alguien toco a su puerta, era John tenía una maleta consigo, y unos pares de esquís, se veía decidido esta vez a su proposición, y antes que dijera algo ella le dijo:

-No puedes decir que no, vamos a la montaña a esquiar y aventurarnos, tengo todo listo, latas de frutas enlatadas para ti y carne para mí, llevo lo suficiente para hacer fuego y sobrevivir hasta una semana, o lo que la naturaleza quiera.

Ella callo un instante, y luego repuso: Esta bien, solo porque me parece divertido esquiar, no es la primera vez que lo hago, y el clima es el bueno para hacerlo, solo déjame ir por mis cosas, espera.

Su abuelo ya estaba mejor, y le dijo que saldría durante un tiempo, se llevó sus medicinas consigo escondidas, y empaco algunas cosas rápido, su perro quería ir, pero no podría llevarlo tan alto, lo dejo para cuidar a su abuelo.

Camino a la montaña John jugaba con la nieve, de vez en cuando lanzándola hacia aves que veía aun por los árboles o peleando con ella, fueron por un lado de la montaña que era fácil subir, pero en invierno las cosas podrían ser peligrosas por las avalanchas.

Una vez lo suficiente arriba, decidieron que era tiempo de probar si podrían esquiar, estaba despejado y la nieve les permitía bajar sin ningún problema, ella estaba acostumbrada a las altas velocidades y se movía con destreza, mientras que John parecía más asustado, ya que cada árbol que pasaba cerca era un peligro inminente para él.

-Pensé que la sorprendida debía ser yo, dijo ella.

-Claro que no es así, solo estoy calentando, esto es cosa de niños, dijo molesto.

Ya era tarde, y decidieron acampar dentro de una cueva en la montaña, John preparaba el fuego y tendía su bolsa de dormir y sacaba la comida, había empezado una tormenta de nieve fuerte afuera, por lo que había sido muy oportuno haber encontrado refugio ahí dentro, el frio era intenso pero gracias a la fogata pudieron soportar. Eran cerca de las 7 de la noche, cuando comenzaron a comer lo que había llevado de comer, en eso le dijo ella:

-¿Dónde tienes el agua que trajiste para que bebiéramos?

-¿Agua? – dijo confundido- el agua, amm, claro, debe estar aquí…

-La has olvidado verdad, tenías que ser despistado John.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 7 Parte 2

Capítulo 7 Parte 2- Esa Noche

Eran muchos murciélagos que pasaron junto a ellos, dejándolos sin poder ver qué pasaba, quizá unos cientos, al terminar de salir, recogieron la luz y vieron que había un antiguo lugar de torturas, con cadenas, artefactos metálicos con muchos clavos y una mesa que parecía haber tenido a alguien leyendo últimamente pues sobre ella estaba una vela con la cera caliente aun escurriéndose, y solamente se veía un libro abierto de muchos que ahí se veían, decía una línea en especial: “Traerlos a la trampa para entregarlos al señor de las tinieblas” era un libro negro que su portada decía  Necronomicón y los otros libros decían Magia Negra, Brujería, Satanismo, entre otras cosas, al parecer habían caído en una trampa o algo parecido.

-Algo me huele mal aquí, dijo ella.

-Claro que sí, alguien quiere matarnos, eso anda mal.

-No tanto así, es como si esto fuera puesto para que lo viéramos y temiéramos.

-Pues yo creo que debemos de salir de aquí antes que nos sacrifiquen en nombre de satanás.

En eso un leve ruido hubo en el fondo de la habitación, alumbraron ahí y se veía la puerta que antes habían escuchado, estaba media abierta y estaba aplastando una cadena oxidada, cuando un brillo se vio dónde estaba entreabierta, era alguien que estaba observándolos.

-¿Quién anda ahí? Grito ella.

Se escuchó la cadena arrastrarse y la puerta se cerró completamente, al llegar a ella, estaba cerrada por dentro y no se oía ningún ruido, entonces de nuevo algo perturbo la calma cuando examinaban alrededor, arriba se escuchaba como alguien quería cerrar la entrada a la escalera, corrieron para no quedarse atrapados, y allí encontraron a alguien totalmente de negro con una capucha queriendo poner una madera y una piedra para dejarlos ahí encerrados, cuando dice con una voz infernal:

-No podrán escapar de aquí ahora, estarán atrapados hasta su muerte en la próxima luna nueva, cuando los sacrificaremos en nombre del señor oscuro, ja ja ja ja.

En un rápido movimiento, tomo la lámpara de las manos de John y la lanzo a la cabeza del verdugo, tan fuerte que le tumbo la capucha y se vio la cara de su opresor, era Pepe, uno de los conocidos de John, ella lo había visto antes con el platicando.

-AJA, lo sabía, esto es una broma que tú querías hacerme para intentar asustarme, pero de nuevo fallaste.

-¿Qué?! ¿Pero cómo te has dado cuenta?

-Es fácil, cuando oí el ruido simulaste haberte sorprendido pero sabias que algo así iba a pasar, a eso me estabas llevando, y cuando entramos la madera era reciente como esas que hay en la tienda de Don Miguel, y el libro negro, buen intento, pero es bien sabido que solo son cuentos de terror, he leído mucho ¿sabes?

-Lo siento, quería poder sorprenderte al fin, vámonos, está haciéndose muy tarde.

-Oigan, no me dejen aquí tirado, dijo Pepe que tenía un chipote en la cabeza a causa de la lámpara que dio en el lugar exacto.

De nuevo la mujer seguía sin sorprenderse.

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