La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 10

Capítulo 10 –  La cueva secreta

Se habían adentrado a la cueva que les llevo ese extraño cristal que ahora les iluminaba el camino, habían estalactitas gigantes, pero ni un solo animal, ni una cucaracha o rata, solo ellos estaban ahí.

-Parece que no tiene fin, debemos volver amiga.

-No se miedoso John, pensé querías sorprenderme.

-Sí, pero no morir en el intento, vamos esto tiene algo de tenebroso, además siento que hay más calor aquí dentro, como si estuviéramos cerca de un… horno.

El piso ya era más duro, como si se tratase de algún metal que estuvieran pisando, habría bajado ya lo suficiente como para estar al nivel de la falda de la montaña pero no veían ninguna salida, el camino los llevo a un lugar más grande, y vieron que el piso ya no era sólido, habían encontrado agua.

-Es un manantial, dijo emocionado John.

-Al parecer sí, pero no es normal, el agua está caliente, estas son aguas termales, debemos estar cerca de un volcán.

-¿Pero cómo es posible? Esta montaña jamás ha hecho ningún problema, debe llevar más de 100 años dormida.

-Estas aguas no dicen lo mismo, quizá está despertando de nuevo, veamos si nos lleva a alguna salida este lugar, tenemos que pasar por la orilla, no sabemos cuan profundo es este lago, mientras llenemos nuestras reservas de agua.

-Claro, como me gustaría tener un barco para cruzar y navegar el manantial, imagínate los famosos que seremos al haber descubierto un manantial nosotros solos.

-Recuerda que esta roca brillante marcaba el camino, quizá alguien ya se nos adelantó, ahora solo me interesa salir de aquí.

Caminaron alrededor de las aguas, con cuidado ya que era muy resbaloso, cuando estaban a mitad del camino, ella resbalo se logró sostener pero soltó la piedra brillante, que cayó al agua, cuando vieron que algo se movía en el agua, muchas cosas, y al tocar el fondo un espectáculo asombroso sucedió, muchas más piedras se iluminaron en el fondo, y toda la cueva quedo llena de luz, habían muchos peces de formas y tamaños increíbles, algunos se escondieron de la luz, en medio vieron a alguien en un bote, era un señor barbudo, parecía dormir, se movió al percibir tanta luz, y dijo:

-Hey al fin vienen a rescatarme, soy el Doctor Stanton, llevo aquí atrapado cerca de una semana, comiendo solamente carne seca y agua de este manantial, me mantuve a oscuras porque los peces intentaron atacarme mientras tenía la luz encendida, intentaba estudiar a los peces y se comieron  mis remos,  solo quede esperando a que alguien viera mi señal de la piedra brillante encontrada en esta misma cueva, si tan solo tuvieran una soga y me la arrojaran para volver a la orilla.

-Al parecer se ha metido en un gran problema Doctor, pero lo ayudaremos, tenemos una soga lo suficiente larga para tirársela y arrastrarlo de vuelta.

-Eso haremos, dijo ella, y perdón por no presentarnos somos John y… su amiga.

John que por un momento pensó que escucharía su nombre, pateo una roca que hizo que la luz fuera apagándose. Entonces se escuchó un ruido de algo grande moviéndose del otro lado de la cueva.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 9

Capítulo 9 –  Atrapados en la montaña

Estaban John  y la mujer que no se sorprendía en una cueva, sin agua, pero con mucha comida que él había llevado, eran problemas, ya que una tormenta de nieve no los dejaría salir y siendo de noche sería imposible encontrar algo de agua, era hora de la medicina de ella pero él no podía saber eso.

-Tengo una botella de agua -menciono ella- pero no nos durará mucho, la traje por si acaso.

-Es algo al menos, no sé cómo pude olvidar algo tan importante. (Pero que había planeado pensó el).

Llego la hora de dormir y era difícil pensar en que no tendrían suficiente agua, ella pudo tomar sus pastillas, pero necesitaría más en la mañana.

-¿Estas despierto?

-Sí, no he podido dormir, me recuerda cuando era un niño y acampaba en la escuela, nunca podía dormirme.

-A mí me pasaba igual, pero yo estaba saltando toda la noche, las maestras tenían que calmarme porque no dejaba dormir a nadie.

-Me da mucho gusto poder salir contigo de nuevo, ya extrañaba el platicar contigo e intentar descubrir tu nombre, ¿será posible que algún día me lo quieras decir?

-No lo sé, dicen que el que persevera alcanza…

En eso se escuchó un ruido ensordecedor, eran como piedras rompiéndose y deslizándose, lo peor pasó por la mente de ambos.

-¡¡Una avalancha!! Grito John, antes de quedar cubiertos de nieve.

-Es obvio, con ese ruido ensordecedor debió serlo, respondió ella.

Pasaron unos minutos de silencio, cuando se movieron de nuevo, estaban cubiertos parcialmente, sus cosas estaban bajo capas de nieve y la salida de la cueva estaba completamente obstruida con piedras y nieve.

-Esto se pone peor, dijo John, no tenemos agua y ahora estamos atrapados en esta maldita cueva.

-Debe haber alguna salida, si nos adentramos más profundo en la cueva, puede que tenga otra abertura que nos lleve a la superficie.

-Es peligroso, solo tengo esta lámpara de mano para seguir, pero con algo de leña podremos hacer una antorcha.

Enseguida enrollo una camisa en una leña y la prendió con alcohol, caminaron lentamente por la cueva, estaba desierta, ni un solo animal se veía por esos lugares, las paredes parecían algo brillantes ante la luz como si tuviesen cristales incrustados. Era algo bello de ver, sino fuera porque estaban atrapados y querían salir.

Al final vieron una pequeña luz, debían ser ya las 5am, pero lo que encontraron no fue una salida, sino un pequeño cristal brillante, de color amarillo, era extraño porque era el único en ese lugar, y marcaba la entrada a una cueva más profunda.

-¿Qué hacemos ahora amiga?

-Seguir, no hay otra opción, tenemos que sobrevivir.

-Pero que tal que nos quedemos atrapados más adentro y ya no podamos seguir.

-Tenemos que arriesgarnos, además es tu idea, sabes que de alguna manera saldremos. No voy a detenerme ahora.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 8

Capítulo 8 –  Una aventura de altura

Paso un tiempo después del incidente, ella estuvo molesta con John y no le había hablado en semanas, al parecer no le hizo gracia que la quisieran encerrar en una tumba, aunque de sorprendida no tenía nada. Él se la paso pensando en que nueva idea haría para que ella pudiera sorprenderse al fin, ya era invierno y la ciudad se comenzaba a llenar de nieve de manera extraña, ya que era muy raro que nevara en ese lugar, y se dio cuenta que en la  montaña podría ser un buen lugar para llevar a la mujer que no se sorprende y ver si al fin funciona uno de sus planes.

Mientras tanto, ella había estado cuidando de su abuelo, que se había puesto algo enfermo con el clima frio, y ella que debía seguir tomando sus medicinas si quería seguir sana  y fuerte para su abuelo, salía solo a comprar comida y no había visto a John hacia días, a veces lo veía espiándola en alguna esquina, pero ya había pasado mucho tiempo sin que intentará algo, se imaginaba que pronto tendría una nueva idea.

Esa tarde de invierno, alguien toco a su puerta, era John tenía una maleta consigo, y unos pares de esquís, se veía decidido esta vez a su proposición, y antes que dijera algo ella le dijo:

-No puedes decir que no, vamos a la montaña a esquiar y aventurarnos, tengo todo listo, latas de frutas enlatadas para ti y carne para mí, llevo lo suficiente para hacer fuego y sobrevivir hasta una semana, o lo que la naturaleza quiera.

Ella callo un instante, y luego repuso: Esta bien, solo porque me parece divertido esquiar, no es la primera vez que lo hago, y el clima es el bueno para hacerlo, solo déjame ir por mis cosas, espera.

Su abuelo ya estaba mejor, y le dijo que saldría durante un tiempo, se llevó sus medicinas consigo escondidas, y empaco algunas cosas rápido, su perro quería ir, pero no podría llevarlo tan alto, lo dejo para cuidar a su abuelo.

Camino a la montaña John jugaba con la nieve, de vez en cuando lanzándola hacia aves que veía aun por los árboles o peleando con ella, fueron por un lado de la montaña que era fácil subir, pero en invierno las cosas podrían ser peligrosas por las avalanchas.

Una vez lo suficiente arriba, decidieron que era tiempo de probar si podrían esquiar, estaba despejado y la nieve les permitía bajar sin ningún problema, ella estaba acostumbrada a las altas velocidades y se movía con destreza, mientras que John parecía más asustado, ya que cada árbol que pasaba cerca era un peligro inminente para él.

-Pensé que la sorprendida debía ser yo, dijo ella.

-Claro que no es así, solo estoy calentando, esto es cosa de niños, dijo molesto.

Ya era tarde, y decidieron acampar dentro de una cueva en la montaña, John preparaba el fuego y tendía su bolsa de dormir y sacaba la comida, había empezado una tormenta de nieve fuerte afuera, por lo que había sido muy oportuno haber encontrado refugio ahí dentro, el frio era intenso pero gracias a la fogata pudieron soportar. Eran cerca de las 7 de la noche, cuando comenzaron a comer lo que había llevado de comer, en eso le dijo ella:

-¿Dónde tienes el agua que trajiste para que bebiéramos?

-¿Agua? – dijo confundido- el agua, amm, claro, debe estar aquí…

-La has olvidado verdad, tenías que ser despistado John.

Continuará…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 7 Parte 2

Capítulo 7 Parte 2- Esa Noche

Eran muchos murciélagos que pasaron junto a ellos, dejándolos sin poder ver qué pasaba, quizá unos cientos, al terminar de salir, recogieron la luz y vieron que había un antiguo lugar de torturas, con cadenas, artefactos metálicos con muchos clavos y una mesa que parecía haber tenido a alguien leyendo últimamente pues sobre ella estaba una vela con la cera caliente aun escurriéndose, y solamente se veía un libro abierto de muchos que ahí se veían, decía una línea en especial: “Traerlos a la trampa para entregarlos al señor de las tinieblas” era un libro negro que su portada decía  Necronomicón y los otros libros decían Magia Negra, Brujería, Satanismo, entre otras cosas, al parecer habían caído en una trampa o algo parecido.

-Algo me huele mal aquí, dijo ella.

-Claro que sí, alguien quiere matarnos, eso anda mal.

-No tanto así, es como si esto fuera puesto para que lo viéramos y temiéramos.

-Pues yo creo que debemos de salir de aquí antes que nos sacrifiquen en nombre de satanás.

En eso un leve ruido hubo en el fondo de la habitación, alumbraron ahí y se veía la puerta que antes habían escuchado, estaba media abierta y estaba aplastando una cadena oxidada, cuando un brillo se vio dónde estaba entreabierta, era alguien que estaba observándolos.

-¿Quién anda ahí? Grito ella.

Se escuchó la cadena arrastrarse y la puerta se cerró completamente, al llegar a ella, estaba cerrada por dentro y no se oía ningún ruido, entonces de nuevo algo perturbo la calma cuando examinaban alrededor, arriba se escuchaba como alguien quería cerrar la entrada a la escalera, corrieron para no quedarse atrapados, y allí encontraron a alguien totalmente de negro con una capucha queriendo poner una madera y una piedra para dejarlos ahí encerrados, cuando dice con una voz infernal:

-No podrán escapar de aquí ahora, estarán atrapados hasta su muerte en la próxima luna nueva, cuando los sacrificaremos en nombre del señor oscuro, ja ja ja ja.

En un rápido movimiento, tomo la lámpara de las manos de John y la lanzo a la cabeza del verdugo, tan fuerte que le tumbo la capucha y se vio la cara de su opresor, era Pepe, uno de los conocidos de John, ella lo había visto antes con el platicando.

-AJA, lo sabía, esto es una broma que tú querías hacerme para intentar asustarme, pero de nuevo fallaste.

-¿Qué?! ¿Pero cómo te has dado cuenta?

-Es fácil, cuando oí el ruido simulaste haberte sorprendido pero sabias que algo así iba a pasar, a eso me estabas llevando, y cuando entramos la madera era reciente como esas que hay en la tienda de Don Miguel, y el libro negro, buen intento, pero es bien sabido que solo son cuentos de terror, he leído mucho ¿sabes?

-Lo siento, quería poder sorprenderte al fin, vámonos, está haciéndose muy tarde.

-Oigan, no me dejen aquí tirado, dijo Pepe que tenía un chipote en la cabeza a causa de la lámpara que dio en el lugar exacto.

De nuevo la mujer seguía sin sorprenderse.

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La Mujer Que No Se Soprendía: Capitulo 7 Parte 1

Capítulo 7 Parte 1- Esa noche

Era casi la media noche cuando frente al panteón estaba John esperando a su amiga para que se presentara, había planeado que si él no podía sorprenderla, los fantasmas de ese lugar lo lograrían, o eso pensó, en eso escucho que alguien se acercaba, era ella, y se veía mejor después del incidente ocurrido más temprano, iba vestida de negro, y sin la mínima muestra de miedo en su rostro.

-Hola al parecer si tuviste el valor de venir.

-Claro, ¿por qué no? Solo es un cementerio, todos sus inquilinos ya están muertos.

-¿No te da miedo que pueda salir algo ahí dentro?

-No, no lo creo.

-Bueno entremos por el muro de la derecha.

Era una noche oscuro, solamente alumbraba unos cuantos focos de la calle que daban una luz naranja, los vecinos ya estaban durmiendo y no había nadie afuera, ese día no había ningún guardia cuidando ahí, solamente se escuchaba el ruido del aire soplando las hojas de los árboles en el panteón, treparon el muro con unos huecos en él, al estar al otro lado estaba aún más oscuro, John saco su lámpara e ilumino el camino, anduvieron lentamente sobre algunas tumbas, de los Pérez y los Camacho, según las inscripciones que vieron, John ciertamente tenía un poco de miedo, mientras que ella no se inmutaba.

-Hey, es por aquí, ya estamos cerca.

-¿Adónde piensas llevarme?, llevamos casi media hora ambulando entre tumbas y ningún muerto se ha levantado, dijo ella riéndose.

-Ten paciencia, ya verás algo que si te sorprenderá.

Entonces él tropezó con algo que había agarrado su pie, se puso pálido al sentir que algo lo había tumbado, un frío se sintió en todo el lugar y su lampara cayo un metro y medio lejos de él, ella la recogió, y alumbrando a su pie, vio que solamente era una raíz que se había atorado en su pantalón.

-Levántate, no es nada, deja de ser tan miedoso, nada puede pasar aquí, esta desolado.

En ese instante se oyó un ruido a unos metros de ahí, alguien o algo había pisado una rama, y luego se había escondido entre un mausoleo abandonado, al percatarse ella se dirigió hacia allá, pero estaba muy difícil llegar entre tumbas y enredaderas que impedían el paso, tuvieron que rodear el lugar, al fin estar ahí ilumino una inscripción que decía: “AQUÍ YACE E…EL”, las letras de en medio del nombre estaban borrosas, por lo que no se podía entender, y debajo había un letrero de madera que había sido tirado “PELIGRO, NO ENTRAR”, cosa que no hizo caso ella y entro con John muerto de miedo, ahí se veía un antiguo sepulcro donde no había nada más que polvo y telarañas, en el fondo se veían unas escaleras y dentro se alcanzaba a ver una luz.

-Ten cuidado, dijo John con cierto miedo.

-No te preocupes, se lo que hago, bajando las escaleras rusticas.

Casi llegando abajo, la luz se apagó y solamente se escuchó el ruido de unas cadenas que se arrastraron, y una vieja puerta metálica cerrarse, cuando de repente algo los ataco…

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Everyday: 1 año de fotos


Hace más de un año vi post acerca de esta app para iPhone/iPod Touch, Everyday, en la que a través de notificaciones push te recordaba tomarte una foto al día estés donde estés, para luego crear un video con todas las fotos, permitiéndome alinearlas perfectamente cada vez que te tomes una foto, y luego de ver varios videos decidí comprarla.

Así fue como desde el 8 de Agosto del año pasado comencé a utilizar esta app para tomarme una foto al día con mi iPod Touch, viaje hasta México DF varias veces, así como otros congresos y reuniones donde me tome una foto, hasta el mes pasado que termine con el primer año, y decidí subirlo a Youtube, junto con un pequeño agradecimiento luego de haber logrado 300 suscriptores. Aunque la app no se ha actualizado desde hace más de un año, se las recomiendo mucho, tiene a veces algunos bugs pero en general funciona bien.

Justamente comencé a tomarme fotos antes de comenzar a subir videos a Youtube de Unboxing, el canal lo hice en Septiembre aunque los videos fueron grabados desde Febrero, ha habido muchos cambios en mi vida desde entonces, comenzar a emprender luego de terminar mi carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales.

Espero les guste el vídeo y les guste las historias que estoy subiendo de la mujer que no se sorprendía, seguiré creando contenidos, gracias a todos y hasta la próxima.

Enlace: Baja Everyday para iPhone/iPod Touch

La Mujer Que No Se Sorprendía: Capitulo 6

Capítulo 6 – Una cita en el parque

John estuvo feliz en el trabajo y a Don Miguelon le sorprendió verlo así.

-Así que tienes una cita con esa muchacha, ¿verdad?

-¿Cómo supo Don Migue?

-Se te ve en la cara, hacía tiempo que no te veía así de feliz, me haces recordar mi juventud cuando estaba enamorado de Magnolia, la mujer más hermosa del pueblo, un día me arme de valor y le pedí salir a caminar con ella y ella acepto, estuve como potro loco todo el día.

-Pues la verdad si me siento alegre, porque luego de una semana sin haberla visto podre platicar con ella.

-Mucha suerte muchacho, quizá y esta vez ya te nos cases.

-No diga eso Don Migue, todavía estoy muy chamaco y apenas la conozco, pero igual y si, solo el tiempo lo dirá.

Entonces salió nuestro muchacho alegre con destino al parque, y cortando las flores que se encontraba en el camino allí, aunque dos que tres señoras lo regañaban por arrancarlas sin permiso.

Cuando llego al parque la vio, estaba de nuevo junto al árbol pero no estaba sola, llevaba consigo un perro grande, un labrador blanco, y ella estaba algo pálida, lo que le extraño y pensó que había estado enferma y por eso no la había visto últimamente.

-Hola, dijo ella.

-Hola, al parecer el sorprendido soy yo, te traía estas flores.

-Gracias, me imagine que lo harías por tu carta, así suelen ser los hombres.

-Tú sí que tienes experiencia en hombres, y ¿cómo se llama tu perro?

-Se llama Dexter, tiene 8 años, es de mi abuelo.

-Al menos el perro tiene nombre, y ¿quién es tu abuelo? Puede que lo conozca.

-Es Don Teófilo, pero no te diré mi nombre aun, no has logrado sorprenderme en lo más mínimo.

-¿Y qué hay de mi carta? ¿No te sorprendió que te escribiera?

-La verdad no, pero gracias de todas formas, es un buen intento de tu parte, al menos mereces saber porque estoy en este lugar, vivía antes en Tabasco con mis dos padres, pero mi madre enfermo gravemente y al poco tiempo murió, mi papá que siempre era un irresponsable me abandono y tuve que venir a vivir con mi abuelo hace unos 6 meses, quería estudiar Psicología pero por falta de dinero no lo he hecho, mi abuelo esta grande ya y yo lo ayudo en todo lo que puedo. Eso es lo todo lo que tendrás de mí por hoy.

-Wow, no me imaginaba que eso te había pasado, cuanto lo siento por tu madre, espero que podremos ir a comer juntos a algún lado.

Ella se sintió débil en ese momento y recordó que no había tomado sus pastillas, se tuvo que disculpar y regresar a casa, pero cuando ella se iba, John metió una nota en su bolsa, y se fue con su perro a casa de Don Teófilo. Él solo esperaba que leyera la nota que decía:

“Te veo esta noche a las 12am en el panteón del centro, si es que tienes valor”.

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 5

Capítulo 5 – El otro lado del mundo

Era una mañana cuando la mujer que no se sorprende fue a comprar unas verduras para su familia en el mercado cuando John se la encontró, luego de esas dos veces que se la encontró ella regreso a casa sintiéndose algo mareada y al estar frente a su casa se desmayó, su abuelo la encontró y la llevo a un hospital de inmediato.

Cuando ella recupero la conciencia era de noche, estaba conectado a unas máquinas en el hospital San Lorenzo de la ciudad, su abuelo estaba afuera hablando con un doctor, parecía muy preocupado. Ella lo hablo y él fue corriendo para verla, le dijo que había tenido una recaída de su leucemia, que estaba muy débil aun y que mejor descansara, ella cayo dormida segundos después.

Unos días después regreso a casa, ya recuperada, su abuelo la tenía muy bien cuidada, y le dijo:

-Tienes que tener más cuidado, ahora yo haré las compras, y no debes salir sin tomar tus medicinas, te he dicho que las tomes en sus horas, sino volverás a recaer hija mía.

-Si abuelito, pero ya sabes que no me gusta tomar pastillas, prefiero curarme con plantas naturales, las pastillas solo me hacen sentir peor.

-Pero hijita ya ves lo que dijo el doctor, sino tomas tu pastilla cada 4 horas vas a volver a desmayarte, y contrabajo puedo cargarte, mis 88 años ya no son como cuando tenía 70, que te cargaba en mis brazos, y tú te sonreías cuando aún tus padres vivían juntos aun, y tu madre gozaba de salud.

-No menciones a mi padre, me abandono cuando mi madre murió, es el peor hombre.

-Nieta, para estoy yo, para cuidarte sin importar lo que haya pasado.

En esos momentos alguien tocaba a la puerta, era la señora que vendía frutas en el mercado y tenía una carta para ella, su abuelo la recibió.

-¿Que esto Doña Chencha?

-Me lo dio el joven John para su nieta, don Teófilo.

-Está bien, se la daré, ya está más despierta ahora que volvió del hospital.

Cuando le dio la carta, la leyó y le alegro el ver que aún se acordaba de ella, entonces temprano salió escabulléndose de su abuelo a casa de él, que lo había visto antes, ya que ella de todo se daba cuenta y puso la nota en su puerta. Luego regreso con su abuelo sin que este se hubiera dado cuenta de su ausencia.

-Hijita, voy al campo, volveré en la noche, toma tus pastillas y ahí comes, estas muy flaca.

-Claro abue, no te preocupes ya estaré bien.

Se fue don  Teófilo y ella solo espero que estuviera lo suficiente lejos y se vistió para salir rumbo al parque para hablar con John, olvidando sus pastillas en la casa…

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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capitulo 4

Capítulo 4 – La Carta.

Hola:

No se tu nombre, sino lo escribiría, decidí escribirte, ya que no te he visto desde aquel día en el mercado, la verdad me interesa mucho saber quién eres, eres especial, nunca me había encontrado a una mujer como tú, de verdad que has activado mi curiosidad. Estos días sin verte no han sido igual, ya que no se mucho de ti, te contare un poco de mí, espero no aburrirte.

Nací en esta ciudad, crecí y aquí me quede, sé que no eres de aquí, no te vi hasta hace poco, mis padres me dijeron que debía trabajar para ganarme la vida, vivo solo ahora, y quiero ser un escritor, he hecho algunos cuentos y de vez en cuando escribo mis memorias, me gusta el color azul y las tardes de otoño, mi comida favorita es el espagueti verde que prepara mi abuela, siempre que la voy a visitar me prepara un poco, me gusta el sabor chocolate, y siempre he querido conocer España, esto es un poco de lo que soy y espero no aburrirte con esto.

Creo que te llamare la mujer que no se sorprende, ya que nunca he podido hacerlo, no se a que se deba eso pero descubriré la forma de sorprenderte y cuando lo logre al fin sabré tu preciado nombre, y quizá lograr ser tu amigo.

Bueno ya me despido esperando encontrarte pronto para que te de esta carta.

Con Cariño, John Anderson.

Esta era la pequeña carta que escribió John y una vez terminada la metió en un sobre azul, y fue a buscarla por la ciudad. Fue al parque donde solía sentarse, pero no estaba allí, fue al mercado pero no estaba tampoco, recorrió las calles de la bella León, Guanajuato, y solo encontró soledad, volvió a su casa cuando recordó que el día que estaba comprando en el mercado una señora la saludo, así que volvió a ir y encontró a la señora, y como quería ganar el reto que le había hecho, solo le dijo a la señora que le entregara una carta a esa mujer extraña pero intrigante nueva en el pueblo, y volvió a su casa.

Esa noche fue difícil dormir, pensando en si la leería, si volvería a ver a aquella mujer hermosa, si podría sorprenderla, cuando una sombra paso por su ventana y una idea muy grande le vino a la mente, tenía una forma de sorprender a la mujer que no se sorprende…

Al día siguiente al salir de su casa encontró una nota en su puerta, y decía:

“Gracias por la carta, te veo esta tarde en el parque”

ATTE

La mujer que no se sorprende, jejejeje


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La Mujer Que No Se Sorprendía: Capitulo 3

Capítulo 3 – El despertar.

Ella se llamaba María, llevaba un vestido rosado, estaba en un campo verde, lleno de naranjos y manzanos, estaba sobre una colina, él apareció la tomo de la mano y le dijo “ahora si te sorprenderé”, y arrodillándose saco de su bolsillo un anillo de oro con un gran diamante, y dijo “Cásate conmigo María”, y respondió “pero no me llamo María”, entonces el despertó de su sueño tan revelador.

Eran las 9 de la mañana, cuando John se dio cuenta que se había quedado dormido, pensó en Don Miguel y que lo despediría si llegaba tarde a su trabajo, se vistió rápido y salió. Don Miguel lo estaba esperando furioso, es un señor grande, robusto, enojón y calvo, por excepción de unos cuantos pelitos a los lados de la cabeza, el negocio había sido de su abuelo Don Miguelon, que se lo dejo a su padre y luego paso a sus manos, no le gustaba perder el tiempo y estaba perdiéndolo sin su ayudante, que enseguida limpio todo y abrieron la ferretera.

Por otra parte la mujer estaba comprando frutas en el mercado de la ciudad, era un mercado colorido, con los frutos más frescos y variados de la región, las calles eran rusticas, con un suelo de ladrillos y los edificios de tejado, entonces apareció John que había ido a hacer un mandado de Don Miguel, cuando se la topo.

-¡Hola Extraña! Dijo vigorosamente a la mujer.

-Hola John, no esperaba verte pronto.

-Entonces te he sorprendido al fin.

-En verdad no, te vi cuando entraste a la calle, parece que Don Miguel te mando a comprar de nuevo.

-¿Cómo lo sabes? Dijo sorprendido John.

-Por la lista que llevas en la mano, tonto.

-Ah, la lista, cierto, tengo que irme, gusto en verte de nuevo, desconocida.

Y se fue apresurado a cumplir con el mandado, ella siguió comprando, cuando el volvió de comprar lo que le había pedido su jefe y de nuevo le hablo:

-Así que eres vegetariana.

-Cómo pudiste deducirlo, al ver que no compre nada de carne o pesado, si, lo soy.

-Pues no eres la única que puede estudiar a la gente, yo también tengo uno que otro poder.

-¿Poder llegar tarde a tu mandado? Por ejemplo.

-Cierto, el deber me llama, al menos se algo nuevo de ti, hasta luego.

-Ciao.

Así fue despedida de lo que fue ese día, John no volvió a verla, y pasaron algunos días sin que la pudiera volver a encontrar ni en el parque, ni el mercado, estoy le afligió ya que, estaba muy interesado en sorprenderla. Decidió escribir una carta.

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