La Mujer Que No Se Sorprendía: Capitulo 2

Capítulo 2 – Al Día Siguiente

John estaba como todos los días trabajando en la ferretera, cuando paso caminando aquella mujer sin nombre que tanto le llamaba la atención, la quedo viendo mucho y entonces salió don miguel:

-¿Qué pasa muchacho? ¿Por qué no estás trabajando?

-Disculpe Don Migue, estaba distraído, no volverá a pasar.

-A mujeres, siempre distrayendo a mis empleados…

Entonces se retiró, y cuando John volvió a ver, ya no estaba ahí la mujer. Al salir de su trabajo fue al parque de nuevo, quería saber si se encontraba ahí en el mismo banco, pero solo encontró novios, un señor alimentando a las palomas con un bolillo, una señora con sus hijos que estaban corriendo y al detenerse cerca de un árbol la vio, estaba sentada debajo de un árbol en el pasto, leyendo un libro, esto le intereso más, ¿Qué leería ella?, ¿Qué tipo de lectura le gusta?, y no le quedó más que acercarse poco a poco, esta vez mucho más sigiloso.

-Ya te oí John-dijo ella- sé que estas observándome de nuevo.

-En verdad todo lo ves, ¿cómo te diste cuenta?

-Puedo sentir el olor de tu perfume, al parecer usas mucho más que ayer.

-Sabía que te vería de nuevo y quiero sorprenderte, me muero por saber tu nombre.

Hubo un silencio, ella siguió leyendo como si nada pasara, el entendió y camino lejos de ahí, cuando le surgió una idea. Fue a comprar unos helados, el día era cálido y no les vendría mal  refrescarse. Volvió donde ella y le dijo:

-Te traje un helado napolitano, ya que no sabía que te gustaría.

-Sabía que traerías algo así, lo note en tus movimientos, me gusta ese, gracias.

-Un intento fallido más, ¿no me darás alguna ventaja?

-No -contesto fríamente comiendo el helado-.

Entonces John se sentó cerca de ella y le pregunto si estudiaba. Ella siguió comiendo, con calma y respondió:

-Estudio la mente humana.

-Eso suena interesante, ¿Dónde estudias?

-Aquí, en la calle, en todas partes, lo puedo hacer con solo ver a las personas.

-¿Entonces me estas estudiando?

-No te hagas ilusiones, solo eres un caso típico más de hombre, ya los conozco muy bien, desde mi padre hasta mis amigos.

-Entonces tienes un padre, ¿Cómo es el?­

-Lo sabrás en su momento.

Entonces termino su helado y se fue, llevándose el libro que solo pudo alcanzar a ver decía “Como…”, era un libro blanco, y surgió más misterio sobre ella, estudia la mente, y al menos tiene un padre y amigos, el volvió a su casa después.

En su casa paraba de pensar en quien sería ella, su casa era pequeña pero acogedora, rentaba a una señora ya anciana, que solo vivía con sus gatos Doña Gertrudis, amiga de la familia, él se quedó viendo la televisión hasta tarde, se durmió en el mueble y soñó con la mujer que no se sorprendía.

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