La Mujer Que No Se Sorprendía: Capítulo 9

Capítulo 9 –  Atrapados en la montaña

Estaban John  y la mujer que no se sorprendía en una cueva, sin agua, pero con mucha comida que él había llevado, eran problemas, ya que una tormenta de nieve no los dejaría salir y siendo de noche sería imposible encontrar algo de agua, era hora de la medicina de ella pero él no podía saber eso.

-Tengo una botella de agua -menciono ella- pero no nos durará mucho, la traje por si acaso.

-Es algo al menos, no sé cómo pude olvidar algo tan importante. (Pero que había planeado pensó el).

Llego la hora de dormir y era difícil pensar en que no tendrían suficiente agua, ella pudo tomar sus pastillas, pero necesitaría más en la mañana.

-¿Estas despierto?

-Sí, no he podido dormir, me recuerda cuando era un niño y acampaba en la escuela, nunca podía dormirme.

-A mí me pasaba igual, pero yo estaba saltando toda la noche, las maestras tenían que calmarme porque no dejaba dormir a nadie.

-Me da mucho gusto poder salir contigo de nuevo, ya extrañaba el platicar contigo e intentar descubrir tu nombre, ¿será posible que algún día me lo quieras decir?

-No lo sé, dicen que el que persevera alcanza…

En eso se escuchó un ruido ensordecedor, eran como piedras rompiéndose y deslizándose, lo peor pasó por la mente de ambos.

-¡¡Una avalancha!! Grito John, antes de quedar cubiertos de nieve.

-Es obvio, con ese ruido ensordecedor debió serlo, respondió ella.

Pasaron unos minutos de silencio, cuando se movieron de nuevo, estaban cubiertos parcialmente, sus cosas estaban bajo capas de nieve y la salida de la cueva estaba completamente obstruida con piedras y nieve.

-Esto se pone peor, dijo John, no tenemos agua y ahora estamos atrapados en esta maldita cueva.

-Debe haber alguna salida, si nos adentramos más profundo en la cueva, puede que tenga otra abertura que nos lleve a la superficie.

-Es peligroso, solo tengo esta lámpara de mano para seguir, pero con algo de leña podremos hacer una antorcha.

Enseguida enrollo una camisa en una leña y la prendió con alcohol, caminaron lentamente por la cueva, estaba desierta, ni un solo animal se veía por esos lugares, las paredes parecían algo brillantes ante la luz como si tuviesen cristales incrustados. Era algo bello de ver, sino fuera porque estaban atrapados y querían salir.

Al final vieron una pequeña luz, debían ser ya las 5am, pero lo que encontraron no fue una salida, sino un pequeño cristal brillante, de color amarillo, era extraño porque era el único en ese lugar, y marcaba la entrada a una cueva más profunda.

-¿Qué hacemos ahora amiga?

-Seguir, no hay otra opción, tenemos que sobrevivir.

-Pero que tal que nos quedemos atrapados más adentro y ya no podamos seguir.

-Tenemos que arriesgarnos, además es tu idea, sabes que de alguna manera saldremos. No voy a detenerme ahora.

Continuará…

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